domingo, 23 de enero de 2011

Sumergidos

Fundiéndonos de suspiros.
Enredándonos en nuestros temores,
Evaporándonos de impulsos perdidos...

Y si despertamos este cuerpo dormido,
Puedo abrazarte y traspasar nuestros cuerpos?
Puedo mirarte y desplazar estos vientos?

Basta de inhibir,
Permitámonos vivir.

jueves, 9 de diciembre de 2010

Vida Precaria


A un suspiro de tus labios,
Me detengo, me entorpezco, desaprovecho,
Recapacito y me entristezco,
Voy a alcanzarte y,
Con mis pies lentos avanzo ágil
Sigo persistente los kilómetros de distancia,
No hay manera de desviarme,
La estela temerosa persigue mis pasos
E intercepta mi llegada, me desorienta.
Sigo atenta la ruta, [hacia ti,]
Pisadas de terror van detrás, se acercan
Sin cautela y por mi descuido
Ahora van paralelas, evitando lo absurdo
Siempre a deriva de mis impulsos;

Qué ata, qué obtura, qué estanca
Qué pasa, qué atasca, qué frena
Qué atora, qué traba, qué atranca…

Cuando pude volar, preferí esperar
Tiempo para a otros ojos contentar,

Ellos
, expectantes a la salida
Y mi voluntad, dormida.
Cuando quise volar, el viento golpeó mi cara
Fracaso mi vuelo y arruinó mis alas,
En el suelo quedó el aliento, el deseo
Los acicates se revolvieron, se sumergieron
Por la vasta marea de la ansiedad cobarde;


Qué reprime, qué sujeta, qué sostiene
Qué impide, qué alarma, qué detiene,
Qué entorpece, que apresa, qué contiene…

Así, comprendo lo efímero, [la vida,]
Días completos pasan, desaparecen,
Las oportunidades se pierden,
La aflicción crece,
Tú permaneces;
Y el presente fundido, humeado
Nos llama la atención
Y nos asusta con su:
Víveme que ya me voy.

lunes, 22 de noviembre de 2010

Lanzamiento revista literaria Malva Antul


VIERNES 26 de NOVIEMBRE
A las 19:00 hrs
En el SOFÁ (Santa Isabel 0151, esquina Bustamante.
Metro Santa Isabel)
ENTRADA LIBERADA


Después de mucho trabajo, interrumpido por los embates de la vida diaria, hace algunos días se terminó de hacer, siempre de forma artesanal y muy independiente, la 1ª edición de Malva Antül.

La revista (bajo la óptica de una Cofradía Morelliana en Fa menor más uno que otro artístico colaborador, enfocados en la dialéctica de la memoria y el olvido), reúne los textos que nuestros compañeros (Teatro, Danza y Arte U. Mayor) nos han regalado para publicar, más los textos de grandes que siempre es bueno re-pasar, más los textos de los grandes pero nuevos que siempre es bueno re-conocer; más las fantasías, los colores (imaginarios), el amor que nos hace existentes, y las aventuras de muchas imágenes, que en colectivo, forman luces de poesía.

El viernes 26 de noviembre, al fin, habrá presentación, lecturas, reflexiones, música de amigos en vivo. Y otros tesoros guardados bajo un árbol secreto. Será una noche llena de folclor y música latinoamericana!

El orden de los grupos para ese día será el siguiente:

* Pablo Cuevas

* Isabel Casas y Fabrizio Labrín

* Ricardo Ruz y José Reyes

* Simón Yáñez y Francisco Rojas

* Amadeus Parra

* Cueca!!!

Entremedio de la presentación de cada grupo, podrán disfrutar de bellas lecturas de los presentes; los invitamos a todos los interesados en leer alguna de sus creaciones, que la lleven ese día, hagan suyo el espacio y nos deleiten con su lectura.


La revista cuesta $500 y se puede fiar.
La entrada a esta casa-collage (SOFÁ) es liberada!

Así que, chochos y henchidos, los esperamos para disfrutar de una hermosa velada!

Todos a compartir!
Y a difundir!


Consuelo, Manolete y Macarena

lunes, 15 de noviembre de 2010

Altavoz

La noche con su helada despertó la ilusión,
sucumbió los temores,
los dejo enredados en la neblina,
derrotados en la espesura,
el viento frío los desvió
a la umbría nocturna.
La decisión estaba,
mas las palabras no llegaban,
el deseo hasta su aliento
había marchitado;
lo recordó unos momentos,
el calor se apoderó de su alma,
cerró sus ojos y los versos
se escribieron con confianza...

Alina no supo en qué momento las tardes de septiembre se habían convertido en la redención de sus días; no encontraba el instante exacto en que se vio envuelta de caricias ilusorias, de pasos no caminados, de conmociones inexplicables sobre su piel. Quiso creer, que era una mala jugada de ficciones primaverales, sin embargo avanzaban los días y su pulsar seguía tan presente en el otoño e invierno de sus sensaciones.

Lo enfrentó en afonía,
sabía la complejidad que la cubría.
Inocente creyó encontrar una salida,
entregarse lejanamente a tu dulce armonía,
disfrutar desde la sinceridad,
lo que se siente amar en otra realidad.
Conocer por primera vez
la sublimidad oculta de nuestros cuerpos,
comprender la hermosura,
maravillosamente,
para mirarte sin importar los géneros,
y caer una y otra vez
a favor de tus deseos.

Manuel resonaba fuerte en su pensar, éstas seis letras se habían convertido en una melodía constante en el divagar de Alina; se veía tarareando contenta al andar, provocando sonrisas al despertar. Hacía su recorrido rutinario y alguna que otra imagen se aparecía en su imaginación y cada trayecto se tornaba distinto con esta oblicuidad.
Cambios rotundos acariciaban su vida, oscilaciones de emociones se volvían latentes en los peldaños de sus diecinueve.

Donde sea que esté, no estoy;
has robado mi presencia
y justicia no quiere mi ausencia;
si me obliga el mundo correcto,
entonces
a alejarme,
que disculpen mi imprudencia,
pero si sentir así
significa sufrir,
por el aluvión de tu amor ,naufragio
palpitando sin fin.

Ensamblada peligrosamente a tus ojos,
consumida completamente por el reflejo,
enviciada fantásticamente por tus labios
suaves,
imaginando fugazmente tu pelo largo sobre mi rostro
rendido;
evadiendo ingenuamente las realidades,
pero ¡basta!,
mucho tiempo el silencio fue mi compañero,
ahora te digo, Manuel, que prefiero
el ruido,
la bulla,
los aullidos,
y transformarlos
sabrosamente en bellos murmullos,
en erizantes susurros de mi boca tímida,
y,
Gritar,
gritar con fuerza,
y que ya no sea mi voz,
la que se escuche,
sino mi latir el que resuene
en las alturas,
como el eco en las montañas.



sábado, 30 de octubre de 2010

¡Precaución con las puertas!




- Comienza el cierre de puertas.

Y las puertas se cerraron frente a su respiración agitada. Quiso sentarse un momento; la corrida desde su casa le había pasado la cuenta y aún así no le había favorecido mucho, estaba media hora atrasada para llegar a su prueba de suelo.

Esperando el próximo tren, se toma el tiempo necesario para sacar su celular y calmarse con un poco de música. Reviso en su mente parte de las frases que en un rato más tenía que presentar; quiso darle el ritmo de las canciones que iba escuchando. Ensimismada en su cuerpo y las melodías, no se percató que el tren ya más de lo común había demorado, sin embargo si sintió cómo había llamado la atención de algunas personas del andén.

Se detuvo y aún con sus audífonos puestos observó intrigada a la gente de su alrededor, buscó detenidamente cada una de sus caras y sin saber cómo se fue envolviendo lentamente en la atmósfera amarga y atormentada que recorría el ir y venir de la línea amarilla.

Cabizbaja se reprochaba, se atrapaba en sus análisis insoportables que no la dejaban respirar tranquila. Reflexiva repasaba sus días y sus tristezas, escudriñaba en su gozo y buscaba la forma de regalar sus sonrisas, pero se esfumaban apenas se insinuaban y perdidas se manifestaron en el subterráneo.

Contemplaba e imaginaba sus historias y sus razones miserables, las compartía y pedía respuestas al encierro ficticio que oprimía sus quimeras. Absorta se quedó ante su imagen reflejada en las ventanas del tren, pasmada entre los pasajeros que descendían no quiso entrar; prefirió seguir descubriendo los viajes escondidos de los emigrantes de la sociedad, desertores de la realidad.

Se movía entre la gente y la absorbía la nostalgia de sorprenderse amarrada a la estructura, como todos los presentes. Sacudía sus pensamientos y encontraba recuerdos que no comprendía, palabras que no las compartía: vacías, conquistadas por la masa, atrapadas en la rutina, vencidas por la mentira, enfermas de consumo, enceguecidas por afanes materiales y morales.

¿En dónde me encontraba? ¿Qué estación había abordado? ¿Qué eran todas estas divagaciones que aparecían sin descanso? ¿En qué momento mi alma se cubrió de prejuicios ridículos y ataduras absurdas?

Los minutos avanzaban, los metros pasaban y pasaban y la gente rotaba en esta maquinaria.La razón que la había llevado a entrar a este naufragio, ya no le importaba, mientras el arte más se aleje de instituciones más arte se vuelve y de libertad alimento mi mente.

Ocupada se mantuvo en las acciones de los que subían y bajaban, a ratos los esperaba frente a las puertas, rogando una salvación. Solo consiguió ojos lejanos y cuerpos egoístas. Estaba ahogada, buscando alguna solución para no llegar a la redención, pero la situación exterior y cotidiana preocupaba y no cesaba.

Tanta confusión la embriagaba y la manipulación del día a día la llevó, incluso, a creer que aquel muchacho, culpable de sus miradas más hermosas, no era más que una idea inexistente en la realidad; una de las tantas ya creadas para sobrevivir en estos días, una imagen intervenida, un ideal más que se desvanece tras la luz de las cortinas… no reconoce si sus lágrimas que recorren su rostro son por no ser correspondida o por la caída de la ilusión… qué importa cuál es la razón, aún así, ella aferrada al desconcierto de que nada es verdad; todo se ha contaminado de grasa y avaricia colectiva…

¿Cómo se hace cuando pasa un día entero sin darte cuenta y cuando recién percibes como avanzaron las horas, sientes un vacío angustioso que abruma tu alma y te cuestiona la necesidad de despertar un día más para repetir el arrase de la humanidad sobre la entidad?

- Tenga cuidado con la separación del tren con el andén

Sin aguantarlo más, se levantó de su asiento una vez más, decidida se acercó lentamente a la línea amarilla. Escuchaba a lo lejos, cómo se acercaba el próximo carro, caminó, caminó y caminó aliviada protegiendo lo único que le quedaba, la utopía del vivir.

lunes, 25 de octubre de 2010

Afonía

"Una vida lejana
se escucha pedir
por su amor sin destino.
Y si la noche la calla
no quiere decir
que se apague su sed.."
[Luis Alberto Spinetta]

La oscuridad cubrió el día, su mirada desafió el frío
y el viento envolvió el temor de sus cuerpos.
Felices se sentían mirándose y de las fronteras, olvidándose.
La hermosa similitud evocaba mis sonrisas,
mis días estaban en el apogeo, en la cima de tus ganas,
mis manos bordeando la osadía,
y mis voces camino a la algarabía.
Pajarillos inmigrantes incentivaban mi impulso,
Sin alterarse por su cielo opacado
canturrean su discurso,
semejante tarareo,
es el que te dedicó sin importar estos días grises
porque tus ojos iluminan este azul triste.

De acuarela dibujé mis alas,
coloridas y firmes las preparé
para ir hacia ti;
tras de mi, sombra mía,
insegura, atenta observadora del camino,
desconfía de las nubes y caídas,
conoce muy bien que ocurriría
si al llegar a tus alturas,
es en vano el gran vuelo.
Me detengo un momento, te miro,
y descubro una vez más la belleza de tus ojos,
largamente estás en mi,
y me doy cuenta que a veces es mejor callar;
que tu mirada condicionada,
es un riesgo que no quiero aceptar…

Callada contemplo la arboleda
que ha crecido por esta conmoción,
y sin hablar adivino el jamás, ¿por qué?
Por tus miradas, disimiles a las mías,
lo sé por tu distancia y mi constancia...

Silencio, compañero,
amigo,
permíteme romperte.
No fomentes más estos
sen ti mien tos…

Mas no dejes hundirme,
ahoga el temor, pero no mi ilusión.

Asustada esquivaba tus ojos
y pensaba que de tanto disimular
perdería la oportunidad
de una mirada de más que una amistad.
Estremecida juego al ocultar
y confundida creo espantarte,
esfumarte,
la idea era ¿apagarte?
En realidad, solo ansío abrazarte;
no quiero un vacío y que la inherencia inventaba
se apoderé de mi aliento…

A ratos, en sintonía,
la mayor parte del tiempo,
tú en lejanía,
apretando los dientes nos encontramos
en este contradictorio presente.

Pero ¡qué equivocada!
evadir y esconder,
caminos imposibles de recorrer
cuando la emoción desborda la carretera,
no me queda más que aceptar esta tregua,
muda de palabras,
libre de sentir,
presa para contarte,
franca al desear no querer incomodarte.

Y tan solo escribiendo estos versos,
inspirados por tu desplante,
tu lenguaje corporal, tu imaginación particular,
tu voz suave, tu rostro dulce,
tu ternura al andar, al hacer y al decir
me siento tranquila, en calma,
porque existen gracias a ti
y conocer un sentir así
es tan difícil como vivir.

miércoles, 22 de septiembre de 2010

Manifiesto de mis días


"Abrazándote
la vida me traspasa,
estoy entero."
[Pedro Aznar]



Pestañeó largamente,
y de un momento a otro se vio sonriendo junto a Manuel,
recorriendo un santiago suburbial,
embellecido primaveralmente por la ingenuidad.
Se encontraron en rincones desconocidos para ambos,
sintieron como sus pasos desplazaban su razón.
Sus pies no cesaban de caminar,
ellos no sabían si lo que vivían era real.
Poco importaba el destino,
nada significaba llegar,
aferrados a la idea,
que si sus manos coincidían en sus cuerpos,
sus caminos concordaban en el final.
Él, atado a su conciencia; ella, entregada a la inocencia.
Él, sublime en sus contradicciones; ella, hallando decisiones.
[En miradas se consumían
y entre sonrisas se pretendían]
Ambos tuvieron una tormenta de sensaciones,
desbordando la libertad en las avenidas de la capital.
No necesitaban derramar palabras para entenderse,
ambos se sentían:
cómodos en lo prohibido,
la complejidad los envolvía y solo en silencio
[se comprendían].

Quisieran imaginarlo
y desafiar lo permitido,
desenfrenarse , besarse hasta desconocerse,
volver a encontrarse, beberse y llenarse
[sin agotarse],
lidiar con la locura,
arrasar con la amargura,
y terminar perenne en la dulzura.


La noche avanzaba,
el adios se hacía próximo a materializarse,
mas, ellos no querían despegarse,
estrujaban los segundos,
creían que uno de los dos se desnudaría de sinceridad,
Manuel aceptando el derrumbe de su primera afinidad,
Alina venciendo el ego de su inseguridad.
Sin embargo, el tiempo pasó y solo perduran intactos
[sus deseos],
el raciocinio conquistó el amor de Manuel,
Alina se perdió en el infortunio
y en cada uno de los lugares que se vió junto a él.



Las calles se sintieron afligidas
se volvieron grises,
[aún más],
se colmaron de recuerdos sombríos,
se agrietaron de apatía,
y al pasar los días,
Alina solitaria,
caminaba con su alma fría.